Panamá asumió el reto y cumplió como anfitrión en los IV Juegos Suramericanos de la Juventud, un evento multideportivo de tal magnitud que no ocurría en el istmo desde hace 53 años como lo fueron los XI Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Desde el plano deportivo, la actual justa deportiva juvenil dejó varios puntos altos, pero también puntos bajos que generan cierta preocupación acerca de la proyección de sus atletas que apunten hacia resultados importantes o el protagonismo a futuro.
Puntos altos
Los deportes de combate continúan su ascenso protagónico para Panamá en eventos multideportivos, ahora con una camada jóvenes que siguen el camino pavimentado por los atletas que han trascendido tanto en Juegos Panamericanos, como en Juegos Olímpicos.
Yumaira Russell y Aisha Williams ganaron la medalla de oro en los 65 kilogramos y 73 kilogramos respectivamente en la lucha libre que tuvo un aporte de cinco medallas.
En el boxeo, la impresionante presentación de Norman Simmons en los 90 kilogramos puso a Panamá en la cima de uno de los podios en un deporte que sumó 3 medallas.
La esgrima, aunque no es un deporte de combate dependiente únicamente de las destrezas físicas, también presenció la consagración del espadista panameño Caleb Caldito Chan, quien tuvo triunfos contundentes en su camino al oro.
Deportes como el taekwondo y el karate estuvieron cerca del oro, pero aportaron al medallero con cinco preseas cada uno. En el caso del taekwondo, Natalia Pérez, una de las jóvenes promesas de este deporte para Panamá, obtuvo la medalla de plata tras ser superada en la final en los -44kg del kyorugui ante Poliana Silva, de Brasil; y en el caso del karate, la abanderada Dessire Frías en los -53kg, e Isabel Mendoza en los -59kg, también llegaron a competir en finales siendo superadas después de superar con creces sus respectivos combates previos.
La gimnasia artística es uno de los deportes con mejor presente para Panamá, a través de los éxitos alcanzados por Hillary Heron y Karla Navas. En estos Juegos Suramericanos de la Juventud, su principal exponente Aylin Goon Lan logró un lugar en el podio consiguiendo el bronce en la prueba de vigas de equilibrio.
Los deportes de conjunto tuvieron una presentación más que aceptable, teniendo al flag football – a estrenarse como deporte olímpico en Los Ángeles 2028 – como el más sobresaliente con la medalla de oro ganada de manera imponente en la categoría femenina, y la medalla de plata que obtuvo la categoría masculina.
El béisbol no se quedó atrás conquistando la medalla de oro, seguido del baloncesto 3×3 masculino, donde Panamá no era favorito, y terminó dejando en el camino a equipos como Argentina, hasta quitarle la medalla de bronce a Venezuela, en lo que fue un desquite de la ronda regular.
El fútbol masculino rescató la medalla de bronce en un torneo complicado donde les tocó medirse a Paraguay, Argentina y Bolivia.
Puntos bajos
El país anfitrión quedó con la gran negativa de que no pudo obtener medalla en el atletismo, que es una de las disciplinas en las que Panamá históricamente ha sobresalido, muestra de ello lo hecho en Juegos Olímpicos por parte del recordado Lloyd LaBeach, también Irving Saladino, único campeón olímpico panameño.
Pero ¿qué se está haciendo para relevar lo que han hecho figuras como Alonso Edward y Gianna Woodruff? Es una de las grandes interrogantes que surgen para un deporte que ha estado escaso de proyectos sólidos para su desarrollo, y de apoyo.
No haber sumado una medalla en atletismo es uno de los principales puntos a atender, cuyo primer paso será definir un plan de trabajo con la federación de atletismo del país, analizando los impedimentos para alcanzar buenos resultados.
La natación también quedó corta, siendo Raúl Antadillas la gran excepción al haber ganado medallas de bronce en los 100 metros pecho, y de plata en los 50 metros pecho.
Antadillas se perfila junto a Emily Santos – la segunda atleta panameña más joven en competir en unos Juegos Olímpicos – como los principales exponentes de este deporte en Panamá, siguiendo los pasos de grandes figuras como Édgar Crespo o Eileen Coparropa.
Hoy en día Panamá cuenta con más piscinas que se han remodelado para cumplir con requisitos con algunas semejanzas a los estándares internacionales, pero la cifra de nadadores que sobresalgan más allá de Centroamérica sigue siendo baja en términos de resultados.
El fútsal también se encontró con una realidad competitiva muy distinta, al no poder conseguir el podio en ninguna de las dos categorías.
Panamá, país que ha sido mundialista en múltiples ediciones en la rama varonil, y pionera en el recién mundial de fútbol sala femenino, no tuvo resultados positivos, en efecto por la carencia de canchas reglamentarias para la práctica de este deporte, algo que pudo desafiar a nivel de selecciones mayores hasta incluso ganar un campeonato de Concacaf.
Sin embargo, el nivel en Sudamérica como en otros países del continente americano ha ido elevándose no solo por contar con espacios óptimos para la práctica de este deporte, sino los distintos proyectos que lo han ido impulsando.
Al final Panamá termina los Juegos Suramericanos con una cosecha total de 29 medallas, seis de oro, seis de plata y diecisiete de bronce, pero con una mejor perspectiva de su realidad deportiva, que con el paso de los meses dejará entredicho qué tantas iniciativas serán puestas en marcha a nivel dirigencial para una mejor proyección.
