Neeru Dhanda ha ganado dos oros en dos días en los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya: el individual de trap, el 29 de septiembre, y el mixto junto a Kynan Chenai, este miércoles. La tiradora de 26 años, que también consiguió una plata por equipos, se convirtió en la primera mujer de India campeona individual de esta modalidad en los Juegos y en la primera persona de su país en ganar ese título desde Randhir Singh, en 1978. Acertó 28 de los 30 platos de la final; en el mixto, la pareja sumó 34. Pero su madre supo del primer oro lejos del campo de tiro: caminando hacia la tienda donde recoge los alimentos del programa de asistencia para su familia.
Sudesh Devi llevaba en la mano la tarjeta que acredita a la familia como beneficiaria del programa para personas bajo el umbral de pobreza cuando sonó su teléfono de teclas. Un desconocido le anunció la victoria. «No tenemos televisión ni teléfono inteligente. No había podido seguir las noticias, pero sabía desde la noche anterior que Neeru iba a competir», contó a ‘The Times of India’. Recogió la ración y regresó a su casa de una habitación en Sangatpura, en el estado de Haryana, todavía sin creerlo. Cuando los periodistas llegaron, estaba lavando los utensilios de cocina. «¿Me estáis diciendo que de verdad es oro? ¿Mi Neeru ha ganado el oro?», preguntó antes de levantar los brazos, aún con jabón, y celebrarlo. Después comenzaron a llegar los vecinos.
Del kabaddi a una escopeta prestada
Neeru era la segunda de tres hermanos y jugaba al kabaddi, un deporte de contacto por equipos, en el colegio y a nivel estatal. En 2018 vio las celebraciones por la plata asiática de su primo Lakshay Sheoran y dijo que también quería probar el tiro. Su padre, Suresh Dhanda, tenía dos acres de terreno, unas 0,8 hectáreas, y algunos animales. «No podíamos permitirnos una escopeta ni los gastos de entrenamiento», explicó su madre a ‘The Indian Express’. Un año después, Lakshay y su padre, Somveer Sheoran, antiguo luchador de nivel nacional y familiar de Sudesh, ayudaron a poner en marcha su preparación. Lakshay le prestó el arma con la que empezó a entrenarse.
Antes de disparar a platos, Neeru apuntó a una pequeña chapa junto a un estanque. «Mi tío me llevó y me pidió que disparara. Me dije: ‘Vamos a ver qué puedo hacer’. Pasé aquella prueba», recordó en ‘The Times of India’. También practicó contra latas en una finca de Somveer. Al principio, el retroceso de la escopeta le provocó lesiones en el hombro y la barbilla. «A medida que disparaba más, aprendió a equilibrar el cuerpo y la postura», explicó Lakshay. Se alojó con sus familiares en Faridabad mientras entrenaba en el campo Karni Singh de Delhi, y después superó las pruebas de la academia de tiro de Madhya Pradesh, en Bhopal. Allí podía acceder a armas sin tener que comprarlas y recibir una formación continuada.
Una casa antes que una boda
Su madre vendía leche de búfala para ayudar a sostener la carrera deportiva de Neeru. La familia mantenía el apoyo, aunque algunos vecinos insistían en que debían buscarle marido. «Me alegro de que no les hiciéramos caso. Queremos que nuestra hija siga progresando», declaró Sudesh a ‘Hindustan Times’. Suresh también recordó las dificultades económicas y la ayuda de sus familiares: «No teníamos ni el dinero ni los recursos para este deporte. Lakshay ayudó a organizarlo todo. Mi hija incluso practicaba con su arma», explicó a ‘The Times of India’. La escopeta prestada, el alojamiento familiar y el material de la academia hicieron posible que continuara.
Neeru decidió aplazar el matrimonio porque antes quería mejorar las condiciones de vida de sus padres. «Me había prometido que primero construiría una buena casa para la familia y que solo después de cumplir esa promesa formaría la suya», contó su madre. Sudesh también recordó las palabras con las que su hija respondía a los comentarios del pueblo: «Mamá, confía en mí e ignora lo que diga la gente». En la misma conversación con ‘The Times of India’, defendió la decisión de respaldarla: «Si Dios me hubiera dado otra hija, también la habría recibido con alegría. Hoy las hijas están demostrando que pueden estar al frente de todo».
La preparación y la vuelta al campo de tiro
Actualmente, Dhanda sirve en el Ejército indio con el rango de naib subedar. En julio ganó en Lonato, en Italia, su primer oro de Copa del Mundo de la Federación Internacional de Tiro Deportivo -ISSF-. En Bhopal trabaja con Mansher Singh, que destaca la confianza y la constancia como parte de su formación. «Trabajamos la rutina previa al disparo, la visualización y los patrones de respiración. Le cambiamos la culata hace dos años y desde 2024 está tirando muy bien», explicó. La adaptación del arma acompañó el trabajo sobre su postura y sus movimientos, después de aquellos primeros entrenamientos en los que le costaba controlar el retroceso.
Su preparación para los Juegos quedó interrumpida por una infección que requirió hospitalización antes del viaje a Japón. No era su primer ingreso: en 2020 había sufrido un cuadro grave de covid-19. Esta vez, Mansher mantuvo el contacto para animarla durante la enfermedad. «Nos dijo que no nos preocupáramos y que volvería con una medalla. Ha cumplido su palabra», recordó su madre. En la final individual, la lluvia sobre las manos añadió otra dificultad. Neeru explicó que volvía a concentrarse en su rutina y que el resultado había exigido más de lo que parecía: «No fue fácil. Hice que pareciera fácil para que los jóvenes y otros tiradores indios que se están entrenando puedan ganar el oro pensando que, si Neeru puede hacerlo, ellos también».

