Sachin Yadav no llegó a la jabalina por practicar atletismo desde niño ni por el efecto directo de Neeraj Chopra, la gran estrella india de la disciplina. Hasta los 19 años, su mundo estaba más cerca del críquet de pelota de tenis, los campos de cultivo de su familia en Khekada y las clases para intentar conseguir un empleo público. Seis años después, ese mismo atleta aparecerá en la Diamond League de Roma en junio como una de las nuevas referencias de la jabalina india, justo en una cita en la que Chopra no estará y el foco nacional buscará otro nombre.
Su camino explica por qué su presencia en Roma tiene algo más que valor competitivo. Yadav viene de ser cuarto en el World Athletics Championships Tokyo 2025, donde lanzó 86,27 metros, firmó marca personal y terminó por delante de varios nombres de primer nivel, incluido el propio Chopra. Pero su historia empezó mucho antes de ese salto internacional: empezó en un partido de críquet de domingo, cuando un entrenador local vio en aquel joven alto, fuerte y con velocidad de brazo algo que él todavía no imaginaba: un futuro lanzador de jabalina.
Un jugador de críquet que buscaba un empleo público
Yadav nació en una familia vinculada a la agricultura en Khekada, en el distrito de Baghpat, en Uttar Pradesh. En entrevistas en India ha contado que creció ayudando en los cultivos de trigo y forraje, lejos de un entorno deportivo profesional y sin grandes referentes de atletismo alrededor. El críquet era su deporte habitual, pero no una carrera. “El críquet era solo para pasar el rato los domingos. No tenía ambición de jugar a un nivel más alto”, explicó a ‘The Indian Express’.
El giro llegó gracias a Sandeep Yadav, un entrenador local y vecino que lo vio jugar al críquet de pelota de tenis. Sachin era lanzador rápido, tenía una gran envergadura, velocidad de brazo y condiciones físicas que podían adaptarse a la jabalina. Al principio, sin embargo, no estaba convencido. “No tenía ningún vínculo con la jabalina, ni siquiera había oído hablar de Neeraj bhai saab”, recordó. En casa tampoco fue una decisión sencilla: el críquet ofrecía dinero, visibilidad y el atractivo de la Indian Premier League -IPL-, mientras la jabalina parecía un camino mucho más incierto. Su padre, Naresh Yadav, terminó apoyando la decisión e incluso pidió dinero prestado para comprarle unas zapatillas específicas.
Una jabalina de bambú y entrenamientos por vídeo
La primera prueba fue casi artesanal. Sachin cambió la pelota de tenis por una jabalina de bambú en el campo de una escuela privada de Khekada, donde Sandeep entrenaba a un pequeño grupo de aspirantes. Lanzó 57 metros en aquel primer intento y su entrenador entendió que había materia prima. Durante dos años, el trabajo se hizo en ese entorno local; cuando Sandeep, que trabajaba con la policía de Uttar Pradesh, estaba de servicio, las correcciones llegaban a través de vídeos.
La siguiente puerta la abrió Naval Singh, entrenador del campeón paralímpico Sumit Antil, que lo recibió en el JLN Stadium de Delhi. Allí empezó un proceso más técnico para pulir a un lanzador todavía en construcción. Naval Singh lo definió como un atleta “todavía crudo”, con margen para corregir detalles, pero también con cualidades claras: “No quiero compararlo con nadie, pero sus cualidades especiales son la fuerza, la flexibilidad y la velocidad de brazo”. Para Sachin, la transición desde el críquet tampoco era tan automática como podía parecer: “La gente suele pensar que un lanzador rápido puede cambiar fácilmente a la jabalina, pero eso no es realmente así. No era bueno en el críquet; espero poder hacer algo en la jabalina”.
La otra ruta de la jabalina india
La sombra de Neeraj Chopra es inevitable en cualquier lanzador indio, pero la historia de Sachin tiene un matiz distinto. “Ahora es mi lanzador de jabalina favorito, pero ni siquiera sabía quién era Neeraj bhai cuando empecé. Muchos lanzadores en India empezaron por Neeraj bhai, pero yo llegué por mi propio camino”, explicó a ‘Sportstar’.
Su progresión ha sido rápida. En 2024 ganó el Indian Grand Prix 3 con 82,69 metros, fue oro en el All India Police Athletics Championships con 84,21 metros y batió un récord del campeonato de tres décadas representando a la Uttar Pradesh Police. En 2025 conquistó los National Games en Dehradun con 84,39 metros, fue plata en el Asian Athletics Championships de Gumi con 85,16 metros en su primera competición internacional y elevó su marca a 86,27 metros en el Mundial de Tokio. Allí, su entrenador le pidió antes de la final que no se dejara intimidar por el escenario. “Le recordé que tiene la potencia y la técnica para hacer un gran lanzamiento”, contó Naval Singh, convencido de que Yadav puede acercarse a la barrera de los 90 metros.
En Roma, la ausencia de Chopra dará a Yadav una exposición diferente, pero su historia ya no depende de ocupar el lugar de nadie. Llega como el hijo de una familia agrícola que cambió el críquet de domingo por una jabalina de bambú, entrenó por vídeo cuando no tenía a su técnico cerca y fue construyendo una carrera tardía hasta entrar en la conversación internacional. La Diamond League será otro examen, pero también una confirmación: Sachin Yadav ya no es solo una promesa que aparece detrás de Chopra, sino un nombre propio dentro de la jabalina india.
