“Soy Susan Reekers, tengo treinta y cinco años y soy de los Países Bajos; patinadora, jueza internacional, conferenciante, emprendedora, creadora de contenido en vídeo y estrategia… y también madre.” Con esta presentación directa, Susan Reekers resume todo lo que representa: una mujer que ha hecho del skate su forma de vida, uniendo familia, viajes, docencia y compromiso con la comunidad internacional del deporte.
En la serie de entrevistas de In The Booth de World Skate, Reekers cuenta un trozo de su historia, que combina pasión y propósito: la de una patinadora que creció en una escena dominada por hombres y que hoy abre camino desde su labor como jueza y educadora.
Con patrocinadores desde los catorce años
Susan Reekers empezó a patinar con doce años en los Países Bajos, prácticamente como la única chica en el skatepark, y asegura que fue amor a primera vista. “Cuando me subí por primera vez a la tabla supe de inmediato: esto es quien soy.” A los catorce ya contaba con patrocinadores y viajaba para competir, convirtiéndose en una de las figuras jóvenes más prometedoras de la escena europea.
Esa etapa deportiva fue el punto de partida de una carrera que evolucionó hacia la formación y la representación. Hoy, Reekers forma parte del equipo de World Skate como jueza internacional y responsable de formación, siendo la primera mujer neerlandesa con certificación oficial dentro de la estructura de la federación mundial yna de las pocas mujeres en ejercer como jueza.
La experiencia internacional también la ha llevado a situaciones sorprendentes. “En China me reciben como si fuera una auténtica VIP. La gente me pide autógrafos… y eso me hace darme cuenta de que lo que hago tiene un valor especial.” Su visibilidad, lejos de la competición, demuestra cómo el liderazgo femenino gana espacio en un entorno históricamente masculino.

De organizadora a jueza
Reekers empezó a organizar competiciones locales mientras seguía compitiendo de forma ocasional. Poco a poco, se fue acercando al otro lado del skatepark. En 2016, la patinadora Candy Jacobs organizó los primeros Campeonatos Nacionales femeninos de los Países Bajos y le pidió a Reekers que formara parte del jurado. Era la única mujer en el panel, junto al experimentado juez Bram Waterman.
Unos años más tarde, fue el propio Waterman quien la animó a presentar su perfil a World Skate. Su posición fue evolucionando y en 2020, se convirtió en la jueza principal de los Países Bajos, siendo la única con formación oficial de World Skate en su país. “Mucha gente cree que juzgar es fácil, pero es una de las tareas más exigentes mentalmente que existen. Pasas horas totalmente concentrada.” Para Reekers, juzgar fue una consecuencia natural de su implicación en las competiciones: “Siempre me ha gustado observar el skate, no solo los trucos, sino la actuación completa. Esa parte analítica me representa.”
Rechazar ser olímpica por la comunidad del skate
Reekers compagina su vida profesional con la maternidad, una combinación que, según ella, le ha dado nuevas perspectivas. “Ser madre me ha hecho más paciente, más empática y más consciente de lo que el skate puede aportar a las personas.” Esa visión se refleja en su trabajo como docente y conferenciante en la NHL Stenden University, donde promueve el liderazgo femenino y la educación creativa ligada al deporte.
Su manera de entender el skateboarding va más allá del rendimiento. Lo concibe como una cultura que enseña convivencia, resiliencia y respeto. “El skate no solo es técnica; es una comunidad que crece cuando todos aportamos algo”, afirma Reekers, que rechazó una oferta del equipo nacional de Holanda cuando la consideraban para formar parte del equipo olímpico, una vez el skate fue disciplina olímpica. “No esperes a que te inviten. Si ves que falta algo, da un paso adelante y ayúdate a construirlo. Así empecé yo».




