A lo largo de más de dos décadas en FIS, Janez Fleré se ha convertido en una figura indispensable para entender la operativa técnica del esquí alpino. Nacido en Bariloche, inició su relación con la nieve desde niño y, con el tiempo, desarrolló un perfil profesional que combina experiencia, serenidad y un conocimiento minucioso de la normativa. Su papel como punto de referencia para dudas reglamentarias y administrativas refleja una trayectoria marcada por la vocación de servicio y la cercanía.
Sus primeros pasos en el deporte llegaron con esquís de madera y un entorno familiar ligado a la montaña. Esa base le llevó a representar a Argentina en los Juegos Olímpicos de Invierno de Lake Placid 1980, una etapa que recuerda con modestia. “Era otro contexto. Yo era campeón argentino, pero nunca fui un esquiador sorprendente”, señala. La experiencia olímpica fue también el cierre de su carrera competitiva antes de iniciar una vida dedicada a su familia y a nuevos proyectos profesionales.
De esquiador a referente técnico internacional
El regreso al esquí llegó en 1995, cuando empezó a colaborar como voluntario con la federación de su país. La necesidad de nuevos delegados técnicos le llevó a obtener la licencia de TD, lo que abrió la puerta a trabajar como director de carrera en Argentina y como delegado en Chile. Poco después comenzó a asistir a congresos de FIS y a integrarse en subcomités vinculados a reglas, clasificación y delegados técnicos, un camino que consolidó su perfil administrativo.
Su vinculación internacional dio un giro decisivo cuando Bariloche fue elegida sede del Mundial Júnior de 2003, un proyecto que no llegó a materializarse debido a la crisis política del país. En paralelo, una llamada de Sarah Lewis en 2002 le ofreció sustituir temporalmente al coordinador de la Ladies’ Europa Cup. Aceptó el reto y viajó a Europa por seis meses que pronto se transformaron en una oferta más estable. Su familia se trasladó y, desde ese momento, su relación con FIS se convirtió en un compromiso de largo recorrido.
El intérprete del reglamento y la memoria viva del Alpine Skiing
Dentro de FIS, su trabajo trascendió la coordinación de circuitos. Fleré comenzó a recibir propuestas de asociaciones nacionales de todo el mundo, analizar su alcance y trasladarlas a los comités correspondientes. Su capacidad para explicar la esencia de las normativas y su visión global le convirtieron en una figura consultada ante cualquier duda. “El espíritu de la regla es lo que hay que entender”, explica al hablar de la dificultad de redactar normas que reflejen fielmente la intención original.
El apodo de ‘The Oracle’, otorgado por colegas como Sandra Spitz, refleja el valor que aporta su experiencia acumulada. Muchos documentos del reglamento internacional han pasado por sus manos y su criterio ha sido clave para mantener la coherencia entre comités y subcomités. La confianza depositada en él se basa en su conocimiento detallado y su capacidad para orientar sin imponer.
Cambios, futuro y conexión con Sudamérica
Entre las vivencias más exigentes recuerda la cancelación de una carrera que debía disputarse sin condiciones suficientes de nieve. Con más de cien deportistas esperando en la salida, asumió la responsabilidad de suspender el evento, una decisión que describe como uno de los momentos más duros de su trayectoria. La presión, la necesidad de garantizar seguridad y el posterior agotamiento marcaron una situación que, con el tiempo, reforzó su comprensión del peso que implica cada decisión en el esquí alpino.
A lo largo de su carrera ha sido testigo de la evolución del deporte en aspectos como el equipamiento, la tecnología y la creciente importancia de las retransmisiones. También observa oportunidades en el hemisferio sur, donde espera que su querida Sudamérica pueda volver a albergar pruebas de Copa del Mundo. Menciona lugares como Ushuaia, en Argentina, o posibles sedes en Chile, cuya viabilidad dependerá de apoyos institucionales. En sus palabras, “si es una Copa del Mundo, significa que debemos ir alrededor del mundo, y hay posibilidades”.
En sus casi veinticinco años de dedicación a FIS, Janez Fleré ha dejado una huella profunda como coordinador, asesor y especialista técnico. Su recorrido reúne vivencias personales, decisiones complejas y una labor silenciosa que ha contribuido a sostener el funcionamiento interno del esquí alpino a escala internacional.




