Alison dos Santos, de esconder sus cicatrices a ser el hombre más rápido de la historia entre las vallas
Víctor García
agosto 28, 2026

Alison dos Santos tenía diez meses cuando una sartén con aceite hirviendo cayó sobre su cuerpo. Sufrió quemaduras de tercer grado, pasó alrededor de cuatro meses hospitalizado y las cicatrices quedaron para siempre en su cabeza, rostro, pecho y brazo izquierdo. Durante años trató de esconderlas debajo de una gorra. Este jueves, con 26 años, aquel niño tímido de una pequeña ciudad del interior de Brasil se ha convertido en el hombre más rápido de la historia de los 400 metros vallas después de batir en Zúrich uno de los grandes récords del atletismo.

El brasileño paró el cronómetro en 45.80 segundos en la Diamond League de Zúrich, 14 centésimas menos que los 45.94 con los que Karsten Warholm había ganado el oro olímpico en Tokio 2020. El noruego estaba precisamente en la calle inmediatamente exterior a Dos Santos y terminó segundo con 46.69. «Batir un récord, sea como sea, es increíble, pero hacerlo con Karsten fue diferente porque nos llevamos bien. Él abrió el camino, demostró que los 45 segundos eran posibles. Yo estaba allí cuando él corrió en 45 y él estaba aquí cuando yo corrí en 45«, explicó el brasileño. Cuatro días antes ya había corrido en 46.43 en Silesia pese a reconocer que había hecho buena parte de la prueba atacando las vallas con la pierna equivocada. Su conclusión entonces fue sencilla: «OK, estamos cocinando. Tenemos algo especial».

La ‘herida’ de Tokio 2020 y el quirófano

Dos Santos estaba también en aquella histórica final olímpica de Tokio. Corrió en 46.72, más rápido que el récord mundial que existía antes de la carrera, y aun así terminó tercero detrás de Warholm (45.94) y Rai Benjamin (46.17). Aquello se le quedó dentro. «Fue doloroso. Fue frustrante y pensé que la próxima vez que batiera el récord tenía que asegurarme de terminar primero». Desde entonces se proclamó campeón mundial en Eugene 2022 con 46.29, sufrió una grave lesión de rodilla que necesitó cirugía en 2023, regresó para conseguir otro bronce olímpico en París 2024 y fue plata mundial en Tokio 2025. Ahora ha rebajado en casi medio segundo su anterior mejor marca personal.

Alison dos Santos posando este jueves con su récord de Zurich. (Gtres)

De Teco a Piu

La perseverancia y tenacidad que le ha ayudado para lograr su récord mundial se forjó lejos del tartán. Alison Brendom Alves dos Santos nació el 3 de junio de 2000 en São Joaquim da Barra, en el estado de São Paulo, es el menor de cuatro hermanos y vivió con sus abuelos hasta los ocho años. En casa le llamaban Teco. Como hemos mencionado, a los diez meses sufrió quemaduras en su cuerpo, entre otras zonas su cabeza. Esas cicatrices le hicieron especialmente tímido durante la infancia y utilizaba gorras para esconderlas, aunque actualmente también las necesita para proteger del sol la piel sensible de su cabeza.

Antes del atletismo practicó judo desde los seis hasta los 14 años, un deporte que ha reconocido que le encantaba, pero cuyo coste resultaba difícil de mantener para su familia. Terminó entrando con 14 años en el proyecto social de atletismo Correndo para Vencer después de que sus responsables insistieran durante meses para convencer a aquel adolescente que ni siquiera quería acercarse a entrenar.

Allí nació Piu, el apodo por el que hoy le conoce prácticamente todo Brasil. Su origen no tiene nada de épico: otro atleta había recibido ese sobrenombre por su parecido con un hombre sin hogar conocido en la localidad y, cuando dejó el grupo, sus compañeros decidieron trasladárselo a Alison. A él no le gustaba y cuando gritaban «Piu» simplemente no respondía, lo que terminó provocando que el apodo se quedara definitivamente.

El atletismo también fue transformando al niño que intentaba pasar inadvertido. Dos Santos es hoy uno de los atletas más expresivos del circuito, sonríe, baila y utiliza la música, especialmente el rap, como parte de su preparación mental. Antes de la final olímpica de Tokio, por ejemplo, se le vio realizar ejercicios de respiración y escuchó al rapero brasileño Kyan para rebajar la tensión antes de competir.

Alison dos Santos cruzando la línea de meta para establecer el récord. (Gtres)

Una vida brasileña a 6.000 kilómetros de Brasil

Su vida cotidiana está ahora en Clermont, Florida, donde se instaló a finales de 2023 junto a su entrenador Felipe de Siqueira y donde continúa preparando sus temporadas. Entrena en el National Training Center, con pista de atletismo, gimnasio, piscina y servicios de rendimiento, y encontró en esta localidad próxima a Orlando el clima y la tranquilidad que buscaba para poder entrenar prácticamente durante todo el año.

El cambio de país tampoco ha significado abandonar Brasil. Dos Santos ha contado que compra en supermercados brasileños, come en restaurantes donde hablan portugués y cocina comida de su país en casa gracias a la importante comunidad brasileña de la zona. «Sigo viviendo la vida brasileña en Estados Unidos», ha explicado. Cuando quiere cambiar de ambiente tiene Orlando cerca, aunque ahora regresa físicamente a Brasil aproximadamente dos veces al año, especialmente durante sus vacaciones.

Un Alison dos Santos, muchas maneras para llamarle

En la actualidad y tras tantas etapas vitales, cuando alguien le llama o saluda, sabe rápidamente cómo localizar a esa persona simplemente por el nombre que utiliza: si alguien le llama Dos Santos, suele conocerlo por el atletismo internacional; si le llaman Alison es por alguien relacionado con su etapa escolar; Piu identifica rápidamente a un brasileño que sigue su carrera; y Teco queda prácticamente reservado a quienes estaban allí mucho antes de las medallas.

Ese adolescente que tardó meses en aceptar la invitación para empezar atletismo terminó convirtiéndose en campeón mundial, doble medallista olímpico y uno de los protagonistas de la generación que ha transformado los 400 metros vallas.