¿Cambiar la Carta Olímpica para prolongar a Thomas Bach en el COI?
Juan Antonio Belmar
junio 11, 2024

En la última sesión del Comité Olímpico Internacional en India (octubre de 2023), varios miembros del COI exhortaron e imploraron a Thomas Bach que modifique la Carta Olímpica para permitir que pueda ser reelegido por un periodo más. En la ocasión, el presidente del olimpismo mundial agradeció, pero sin ser tajante deslizó una frase para no cerrar la puerta del todo “los términos presidenciales son necesarios, pero reconozco que no esperaba esto de ustedes y fue directo a mi corazón”.

El debate se abrió a partir de ese momento, teniendo presente que la Carta Olímpica -la Constitución del COI-, establece un periodo de ocho años, renovable una sola vez para otros cuatro años. Los votos de confianza no se hicieron esperar. Da la sensación de que quienes primero salen a decirlo, tienen el reconocimiento y quedan en una buena posición en una institución que por sí sola, concentra el poder del deporte mundial, por lo tanto, esa primera línea de adherentes del presidente del COI buscan en forma legítima tener a su líder gobernando un periodo más. En la ocasión varios fueron los oradores, desde Luis Mejía Oviedo, presidente de Centro Caribe Sports, pasando por el argelino Mustapha Berraf, presidente de ANOCA, quien representa a 54 comités olímpicos nacionales de África, quien manifestó “el Movimiento Olímpico necesita pasar por este periodo de tormento con un presidente que tiene un temple demostrado”.

Pero, la discusión de fondo no está en los méritos y la buena gobernanza que ha tenido el propio Thomas Bach. Su «legado» es innegable: comenzando por la implementación de la Agenda 2020 cuando asume en Buenos Aires 2013 su primer periodo de ocho años, donde se atrevió a romper los paradigmas del deporte y apoyándose férreamente en los tres pilares fundamentales: credibilidad, sostenibilidad y juventud. Además de implementar un conjunto de 40 recomendaciones detalladas cuyo objetivo principal es promover y resguardar los valores del olimpismo y fortalecer el papel del deporte en la sociedad. Luego, irrumpió con la Agenda 2020+5 que pone el foco en reforzar la singularidad y la universalidad de los Juegos Olímpicos, fomentar unos Juegos Olímpicos sostenibles, reforzar los derechos y responsabilidades de los deportistas, fortalecer aún más el deporte seguro y la protección a los atletas limpios y sumar a la Inteligencia Artificial como un activo que permita mejorar el deporte en su conjunto. En esta rápida sinopsis desde que llega Thomas Bach al poder el 2013, dista mucho de lo que entregará a fines del año 2025.

LA MEDIDA QUE TOMÓ SAMARANCH

Pero, los más escépticos siguen pensando que a pesar de todos estos atributos y avances del olimpismo en el último tiempo, la Carta Olímpica sigue siendo un instrumento que regula, norma y pone los límites para resguardar periodos largos de gobernanzas. Las situaciones límites o extremas son parte del devenir de estas organizaciones, gozando en muchos pasajes de buena salud y, en otros, con un manto negro donde las denuncias por escándalos de corrupción y sobornos golpea de vez en cuando. En la recta final del mandato de Juan Antonio Samaranch Torrelló se vio obligado a acometer una revolucionaria reforma de las estructuras y normas del COI vigente hasta ese momento al comprobarse que varios miembros COI recibieron dinero a cambio de sus votos para los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City. La Comisión 2000 -como se le conoció en ese entonces-, expulsó a los miembros COI que violaron uno de los principios consagrados en la Carta Olímpica referida a la probidad y por traicionar el juramento comprometiendo conscientemente los intereses y honor del COI.

Este golpe de timón modificó las reelecciones indefinidas del COI, a partir de 2001 se implementó los 12 años como periodo máximo al frente de la organización. De hecho, quien sucedió a Samaranch fue el belga Jacques Rogge, quien estuvo al frente hasta el año 2013, también con luces y sombras porque en su periodo se asignó la sede de los Juegos Olímpicos de Río el 2 de octubre de 2009, convirtiéndose posteriormente en el escándalo más grande de los juegos olímpicos de verano, una vez más, por compra de votos.

La pregunta hasta el día de hoy: ¿no sabía Jacques Rogge de la compra de votos de Brasil? O, acaso, la Comisión de Sedes de los Juegos y los corruptos que recorrían el mundo con pasaporte diplomático y eran recibidos por los principales dignatarios del mundo nunca dejaron alguna pista abierta para descubrir el flagelo de estos nefastos dirigentes internacionales, algunos llamados dirigentes deportivos Ad honorem.

30 AÑOS DE CÁRCEL POR RÍO 2016

El capítulo aparte del dirigente brasileño Carlos Arthur Nuzman es escandaloso. Fue descubierto en 2017, pasaron seis años desde la designación de la sede en perjuicio de Madrid y sólo hubo una expulsión por parte del COI, porque quienes condenaron estos delitos económicos y de corrupción fueron los tribunales de justica de Brasil con una pena efectiva de 30 años de cárcel para Nuzman.

Es bueno saber que la dirigencia deportiva en general tiene un comportamiento cíclico, pasa cada cierto tiempo con hechos y denuncias graves. No sólo sucede a nivel de COI, también en más de alguna federación internacional, comité olímpico nacional y más recurrente en federaciones deportivas locales. Los hechos y escándalos de Salt Like City y de Río están en el subconsciente colectivo y son citados frecuentemente para demostrar que sucedió y no es tan lejano en el tiempo.

Thomas Bach y Tony Estanguet (CHINE NOUVELLE/SIPA)

Volvamos a la génesis de esta editorial, sigo pensando que las buenas gobernanzas y, por ende, los buenos dirigentes, pueden volver en el futuro próximo, un periodo máximo de 12 años no sólo es prudente, son tres ciclos olímpicos, es como preparar a un atleta para la obtención de una medalla olímpica y nadie se sorprende que después de ese gran objetivo piense en el retiro. Uno espera y aspira a que los dirigentes entreguen su máximo potencial en un cargo tan relevante como es ser presidente o miembro COI, entendiendo que por su investidura están sometidos constantemente al escrutinio de la gente, de sus pares y, muy en especial de los propios atletas.

LA OPINIÓN DEL ‘PERENNE’ RICHARD POUND

La curva de rendimiento de un deportista no es infinita y, el rendimiento de un dirigente también tiene sus tiempos, aun cuando cuesta reconocerlo. Sobre este mismo punto, hay un dirigente ilustre del Movimiento Olímpico y, hoy Miembro COI Honorario, Richard Pound, quien ha estado los últimos 45 años ligado al COI y quien salió al paso del deseo de algunos dirigentes deportivos del orbe: “No tengo la sensación de que Bach pretenda modificar la Carta Olímpica para prolongar su presidencia. Si él pidiera mi consejo, le aconsejaría en contra de tal acción”.

El trabajo y gobernanza de Thomas Bach tiene que servir de inspiración para nuevos dirigentes, la sucesión no garantiza el éxito, pero entrega la oportunidad para conocer y descubrir nuevos líderes en el deporte. Modificar la Carta Olímpica para continuar en el poder no es la mejor señal, independiente a que sea un acto legítimo, democrático y que pudiera contar con los votos para ser reelegido. Las instituciones necesitan creer en los que vienen y, por favor, permitan la alternancia en los gobiernos corporativos, que siempre es saludable y transparente.

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