Elizabeth Cuen estuvo a punto de quedarse fuera del podio en los 58 kilos de halterofilia en los Juegos Suramericanos de la Juventud de Panamá, pero encontró en su tercer intento de arranque el giro que cambió por completo su competición. Después de dos levantamientos fallidos en 77 kilos, la venezolana sacó la barra en el momento de máxima presión y abrió el camino hacia una medalla de oro que parecía escaparse.
En una entrevista exclusiva con SportsIn, Cuen repasó ese momento decisivo y explicó cómo pasó de la tensión al triunfo en su debut internacional. Su victoria formó parte además del dominio de Venezuela en la halterofilia de los Juegos, donde la delegación sumó diez medallas, seis de ellas de oro, con títulos para Arianye Echandia, Franlys Gutiérrez, Lidysmar Aparicio, Esmeralda Herrera, la propia Cuen y David Linares.
Un arranque al límite y un tercer intento decisivo
Antes de su prueba, Venezuela ya había celebrado el oro de David Linares en los 65 kilos y el de Arianye Echandia en los 53 kilos, mientras Osneiber Pirona había aportado un bronce en los 71 kilos. Cuen llegó así a la tarima con la sensación de no querer romper esa secuencia de podios. “Esto es nuevo para mí. Representar a Venezuela, tenía un poco de presión, no de los demás competidores, sino de mi parte. Porque mis otros compañeros habían agarrado oro, entonces yo tenía que ir por lo mismo. Lo conseguí, cambié el papel, tenía que despertar”, relata.
La carga emocional aumentó cuando falló dos veces en el arranque de 77 kilos y quedó al borde de una salida prematura de la lucha por las medallas. En ese momento tuvo que frenar la ansiedad y reconstruirse en plena competición. “Tuve que calmarme y disfrutarme la competencia y confiar un poco más en mí”, explica la atleta, que terminó entre lágrimas después de sacar ese tercer intento que sostuvo toda su prueba.

Los orígenes de una campeona en Zulia
Cuen es de Zulia, en Venezuela, y su llegada al deporte estuvo marcada por la figura de su padre. En la entrevista con SportsIn explica que el impulso inicial nació en casa, no solo como una invitación a competir, sino como una forma de proyectar en ella un camino que su familia no pudo completar en primera persona. “Mi papá siempre quiso ser deportista, no lo logró, pero vio en mí una hija atleta que podría llegar a ser grande. Me guio hasta el deporte, no hasta la halterofilia, pero podía elegir y elegí la halterofilia porque es mi carácter, soy muy fuerte. Y mi papá me ha ayudado mucho y estoy orgullosa de mí también”, relata.
Ese origen ayuda a explicar por qué la halterofilia encajó con su forma de competir. Más que una elección casual, aparece en su relato como una disciplina ligada a su personalidad, a la fortaleza que identifica en sí misma y al acompañamiento familiar que la sostuvo desde el principio. En Panamá, esa historia previa quedó comprimida en una prueba que la obligó a sostenerse justo cuando parecía quedarse sin margen.
Del borde del podio al oro en una competición que dio un vuelco
Durante buena parte del concurso, la colombiana Laura Rivas, la ecuatoriana Marely Lara y la brasileña Laura Pereira de Souza parecían avanzar con más seguridad hacia el podio, mientras en el lado venezolano crecía la preocupación. Pero el intento válido de Cuen en arranque cambió el guion. A partir de ahí, la venezolana enlazó tres levantamientos correctos en envión y remontó hasta cerrar la competición con un total de 176 kilos, repartidos en 77 de arranque y 99 de envión o levantamiento en dos tiempos.
“Fue algo que tal vez se confiaron, pero yo iba con toda y lo di todo y lo voy a seguir dando todo”, explica. La victoria, además, tuvo para ella un efecto que iba más allá del resultado. “Callé bocas, hasta la mía porque estoy impactada. Fue demasiado buena esta competencia”, afirma la pesista zuliana, que reconoce que antes de llegar a Panamá no había demasiadas expectativas puestas sobre sus opciones.
La halterofilia recibe un apoyo esencial en Venezuela
En la parte final de la entrevista, Cuen también vinculó el éxito de Venezuela en la halterofilia al respaldo recibido por parte de las autoridades deportivas y de su estructura técnica. “El ministro de deportes ha trabajado demasiado con nosotros, hemos hecho un trabajo con los entrenadores, todas esas personas que nos apoyan allá en Venezuela, todo ha mejorado demasiado en las pesas y en todo otro deporte, pero siento que hemos trabajado para ganar esta y muchas más”, señala.
Su oro en Panamá quedó así unido a una doble lectura: la de una competición que salvó en el último momento y la de un proceso más amplio de crecimiento dentro de la halterofilia venezolana. Después de convertir un tercer intento en el punto de partida de su victoria, Cuen ya sitúa su siguiente meta en la preparación del Mundial de halterofilia.
