El acompañamiento familiar durante las concentraciones de selecciones nacionales es una realidad cada vez más extendida en el fútbol de élite y se está viendo en esta Euro femenina, que se está celebrando en Inglaterra. Ejemplos como el de la Federación Francesa de Fútbol —FFF—, que permite a jugadoras y personal estar junto a sus hijos durante las competiciones, se suman a iniciativas similares en otras federaciones, como la Real Federación Española de Fútbol, que también ha implementado medidas para facilitar la conciliación familiar en sus equipos nacionales, especialmente en las selecciones femeninas, desde hace un par de años.
En el caso de la FFF, el protocolo fue instaurado bajo la dirección de Corinne Diacre en 2023 y ha continuado con Hervé Renard y Laurent Bonadei. Este sistema, recogido en el acuerdo que vincula a las jugadoras con la federación, permite que futbolistas como Amel Majri y Constance Picaud puedan estar acompañadas de sus hijas durante la Eurocopa. La medida también se extiende al personal técnico y de apoyo.
En el caso de España, fue sonado el apoyo económico que sus jugadoras tuvieron por parte de la RFEF durante el Mundial de Australia y Nueva Zelanda de 2023 para que se sintieran arropadas en todo momento por sus familiares, abonando los costosos viajes y el alojamiento desde su casa hasta el hotel de concentración de las jugadoras. Ese gesto, pionero, quedó posteriormente manchado y en el olvido tras el polémico beso de Luis Rubiales que ensució todo.
Conciliación familiar en la Eurocopa
La FFF asume los gastos de viaje, alojamiento y manutención de un adulto acompañante y del niño hasta los 3 años. En el caso de Amel Majri, madre de la pequeña Maryam, la federación facilita la presencia de una niñera, mientras que la pareja de Constance Picaud, madre de Anaë, reside en Heiden, Suiza, junto al equipo nacional. Majri ha destacado la importancia de este apoyo, tal y como publica ‘L’Equipe’: «Para un atleta, tener a tu hijo a tu lado es una gran ventaja psicológica». La jugadora ha explicado que la federación gestiona todos los detalles para que las familias estén cerca, incluso permitiendo compartir comidas y disponer de un espacio propio junto al hotel del equipo.
La presencia de los hijos no solo beneficia a las madres, sino que también es valorada por el resto de la plantilla. Melween N’Dongala, defensa del Paris FC, ha señalado el ambiente positivo que generan las niñas en la concentración: «Se siente bien verlas correr, jugar, gritar, caerse», ha comentado al diario francés.
El personal técnico, también
El protocolo de la FFF no se limita a las jugadoras. El personal técnico y de apoyo también puede beneficiarse de estas medidas. Sabrina Viguier, asistente de Bonadei, está acompañada por su hija durante la concentración, y la jefa de prensa de la selección francesa puede disfrutar de la compañía de su hijo de 8 meses durante la pretemporada.
Esta política de conciliación familiar se ha convertido en un elemento diferenciador en la gestión de equipos nacionales, permitiendo que tanto jugadoras como miembros del staff puedan compaginar su vida profesional y personal durante las competiciones internacionales.




