Jorrit Bergsma, un número mágico y un oro a los 40 años
Javier Nieto
febrero 23, 2026

Jorrit Bergsma se colgó el oro en la salida en línea masculina del patinaje de velocidad de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 y, con 40 años, se convirtió en el campeón olímpico de más edad de la historia del long track. En la recta final, con margen suficiente, saludó al público antes de cruzar la meta y, ya con la medalla al cuello, resumió el momento con una frase seca: “Increíble. Increíble. Soy un tipo de 40 años. Es una locura. Esto era totalmente inesperado”.

Fuera del hielo, su vida transcurre lejos del foco permanente de la competición. Nacido en Aldeboarn, en la región neerlandesa de Frisia, Bergsma sigue viviendo allí con su mujer, la ex patinadora olímpica estadounidense Heather Bergsma, retirada de la competición, y sus dos hijos, Brent y Barbara Jean. En distintas entrevistas, el propio patinador ha explicado cómo la paternidad cambió su rutina diaria: cuando está en casa, asume las tareas familiares y el deporte deja de ocupar el centro de todo. Ese equilibrio, ha señalado, le permite mantener una relación distinta con el patinaje tras más de dos décadas de carrera.

Aldeboarn, familia y una vida lejos del foco olímpico

La relación con Heather Bergsma, una de las patinadoras más rápidas de la historia de Estados Unidos, ha sido también parte de su entorno deportivo y personal. Durante años compartieron entrenamientos, entrenador y calendario competitivo, hasta la retirada de ella. En los Juegos Olímpicos, cuando ambos coincidieron como deportistas, competían para países distintos, Países Bajos y Estados Unidos, y debían alojarse en edificios separados dentro de la Villa Olímpica, una norma habitual del Comité Olímpico Internacional -COI-. Esa separación temporal formaba parte de una rutina que alternaba la vida familiar en Frisia con el calendario internacional.

Ese arraigo en su entorno ha sido constante desde sus primeros pasos sobre hielo natural en su localidad natal, antes de trasladarse a la pista cubierta de Thialf, uno de los centros del patinaje neerlandés. Allí inició una trayectoria que lo llevó al oro olímpico en los 10.000 metros en Sochi 2014, la plata en PyeongChang 2018 y el bronce en Milano Cortina 2026, en esa misma distancia, una semana antes de su victoria en la salida en línea.

El regreso a Jillert Anema y la búsqueda de estabilidad

A lo largo de su carrera, también atravesó etapas de cambio. Tras más de una década trabajando con el entrenador Jillert Anema, decidió incorporarse al equipo Jumbo-Visma, dirigido por Jac Orie, en una decisión que supuso modificar su método habitual de preparación. Dos temporadas después, regresó al equipo Albert Heijn Zaanlander y retomó el trabajo con Anema, una elección que explicó en términos personales y deportivos: “No son dos años perdidos. Me lo he pasado muy bien y fue un enriquecimiento. A veces descubres que una cosa no te funciona y otra sí”.

El regreso se produjo sin ruptura en la relación entre ambos. “No somos hombres de rencor. Siempre ha ido bien, y ahora vuelve a ir bien”, afirmó Bergsma, al describir una relación basada en años de trabajo conjunto y en una forma de preparación que había marcado sus mejores resultados.

Un campeón que nunca fijó una fecha final

En Milano Cortina 2026, compitió con el dorsal 13, un número que ha utilizado durante años en las competiciones de maratón en Países Bajos y que volvió a acompañarlo en el momento decisivo. «Ya era mi número de la suerte. En Países Bajos corro maratones con el 13. Hace una semana gané un bronce un viernes 13. Y hoy gano con el 13. Es como magia para mí”. Una semana antes, había ganado el bronce en los 10.000 metros, un resultado que él mismo no esperaba. “Ya era enorme para mí estar aquí en los Juegos. Ese bronce fue una sorpresa”, explicó antes de la salida en línea.

Tras el oro, evitó fijar una fecha de retirada y mantuvo la misma idea que ha definido su carrera en los últimos años. “Cuatro años van a ser muy duros, sobre todo con los jóvenes que vienen. Iré año a año, pero todavía no he terminado”, afirmó tras convertirse, en Italia, en el campeón olímpico de más edad en la historia de su disciplina.

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