La próxima batalla en el deporte global que todavía no vemos
Víctor García
abril 15, 2026

Actualmente vivimos un tiempo dentro del mundo del deporte en que sin que exista una crisis palpable que marque un cambio, cada vez cuesta más sostener la sensación de que sigue funcionando igual que hace unos años. Vamos a intentar realizar una reflexión sobre la incertidumbre global, sin centrarnos en una parte concreta pero tratando de realizar una descripción general de cómo está este ‘individuo’ llamado deporte en 2026.

Ahora mismo se producen cambios sigilosos, independientes y que quizás deban llamarse ‘evolutivos’. O no. El caso es que las federaciones han empezado a moverse con más margen del habitual, aplicando criterios propios en cuestiones que antes se asumían compartidas mientras el Comité Olímpico Internacional intenta mantener una cierta coherencia global, aunque no siempre esté claro hasta dónde puede imponerla. Por su parte, los gobiernos han dejado de limitarse a observar y han entendido que ahí -en el deporte- también hay decisiones que les afectan directamente.

En paralelo, el Tribunal de Arbitraje Deportivo ha dejado de ser solo el lugar al que se recurre cuando todo falla. Está presente desde el inicio, incluso cuando todavía no hay conflicto abierto. Como si todo el mundo asumiera que, en algún momento, alguien acabará llevando la discusión a ese terreno… Quizás es reflejo de la sociedad y los líderes políticos que, en ocasiones, cuesta que acerquen posturas y no se enroque cada uno en su interés sin moverse un palmo.

La calma tensa con la que trabaja el COI

Según ha podido saber SportsIn, el entorno olímpico es donde mejor se percibe esta calma tensa. Probablemente porque es el único espacio en el que todo ocurre a la vez: el país anfitrión con su propio marco, el COI tratando de sostener una lógica global y las federaciones aplicando criterios que no siempre coinciden entre sí. Durante años, esa convivencia ha funcionado sin demasiados problemas. Ahora empieza a costar un poco más. Y la que se avecina con Los Ángeles 2028 si continúa estando al frente Donald Trump… veremos si el agua vuelve a su cauce.

Los Juegos de Los Ángeles no van a cambiar el sistema por sí solos, pero sí obligan a que todas esas piezas funcionen al mismo tiempo. Y en ese tipo de situaciones es donde las diferencias dejan de ser manejables. No es que el deporte no haya tenido conflictos antes. Siempre los ha tenido. La diferencia es que ahora no está tan claro bajo qué marco se van a resolver. Y cuando eso ocurre, lo que aparece no es solo el conflicto, sino algo más difícil de gestionar: la incertidumbre. ¿Manda el COI, Donald Trump, cada federación en su deporte?

Lo que todavía no ha pasado

En algún momento, esa incertidumbre tendrá que concretarse. No en una gran reforma ni en un acuerdo global, sino en algo mucho más específico: un caso, una decisión que obligue a elegir entre dos formas de entender las mismas reglas (como ha sucedido -presumiblemente- en el caso del pasaporte biológico para las competiciones femeninas). Y cuando eso ocurra, probablemente ya no habrá demasiado espacio para seguir interpretando. Puede ser que surja en el caso de Rusia y Ucrania, en el de Irán o en el de un nuevo tema que aún no tenemos delante de nuestras narices…

Hasta entonces, todo seguirá pareciendo tranquilo. Como si no estuviera pasando nada…