Las dudas sobre Arabia Saudí y el veloz movimiento del OCA hacia Kazajistán
Víctor García
febrero 6, 2026

La OCA se ha movido rápido ante la reciente marcha de Arabia Saudí ante lo que iba a ser unos históricos juegos invernales asiáticos. La decisión de trasladar los 10th Juegos Asiáticos de Invierno a Almaty, Kazajistán, para 2029 —oficializada con la firma del contrato de sede entre el Comité Olímpico de Asia y el Comité Olímpico de Kazajistán en Milán— no es simplemente un cambio organizativo. Es un movimiento estratégico que refleja cómo se está redefiniendo el mapa deportivo asiático en tiempo real y cómo Arabia Saudí comienza a reflejar alguna que otra sombra…

Hasta hace muy poco, la sede prevista era Arabia Saudí, concretamente el ambicioso proyecto de NEOM y su desarrollo montañoso Trojena. La apuesta saudí era disruptiva: construir prácticamente desde cero una infraestructura de deportes de invierno en pleno desierto, con nieve artificial, complejos de alta tecnología y un mensaje de diversificación económica y posicionamiento internacional. Sin embargo, hace un par de semanas las autoridades saudíes comunicaron que no organizarían finalmente los Juegos en 2029. Aunque el discurso oficial habló de reprogramación y ajustes, lo cierto es que el desarrollo de infraestructuras de invierno de alto nivel en ese entorno suponía un reto técnico y logístico enorme.

Rumores de bancarrota sobre Arabia Saudí

A esa explicación técnica se le ha sumado en los últimos meses un contexto económico complicado para varios grandes proyectos en Arabia Saudí, con aumentos significativos de deuda pública y decisiones empresariales sobre reestructuraciones que alimentaron especulaciones en los mercados sobre la sostenibilidad de algunas inversiones de gran escala en el reino, según análisis económicos extraídos del medio especializado Bloomberg. Según esta fuente, se podría hablar incluso de bancarrota… Este clima de presión financiera ha llevado a plantear la posibilidad de que esos factores, entre otros, hayan influido en la decisión de retirar a Arabia Saudí como sede de los Juegos Asiáticos de Invierno.

En este contexto, el Comité Olímpico de Asia ha reaccionado con rapidez. No ha dejado un vacío institucional ni ha prolongado la incertidumbre. En cuestión de unos días ha cerrado la opción de Almaty, una ciudad con experiencia real en deportes de invierno y con instalaciones ya operativas. Ese movimiento rápido transmite estabilidad y capacidad de gestión.

Kazajistán, además, no llega a esta cita como un actor improvisado. El país centroasiático ha sido sede de ediciones anteriores de eventos de invierno y posee una base deportiva sólida, con inversiones continuadas en deportes como el hockey sobre hielo, el esquí o el patinaje de velocidad, y con deportistas que han competido regularmente en Juegos Olímpicos de Invierno y campeonatos internacionales.

Por su parte, la OCA demuestra soltura y cadera para, con sólo tres años de antelación, modificar la sede de un evento tan grande como son unos Juegos Asiáticos de Invierno. Y, en cuanto a Arabia Saudí… parece que está recalibrando su hoja de ruta, en el sitio opuesto de una Kazajistán que consolida su posición como organizador de eventos como ya lo ha demostrado en fútbol o Fórmula 1, por citar un par de ejemplos.

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