El Comité Olímpico Internacional -COI- comunicó el lunes la muerte de su miembro honorario Sir Craig Reedie a los 84 años, cerrando una de las trayectorias más influyentes del olimpismo de las últimas décadas. Reedie fue vicepresidente del COI, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje -AMA- / World Anti-Doping Agency -WADA-, máximo dirigente de la entonces International Badminton Federation -IBF-, hoy Badminton World Federation -BWF-, y una de las figuras más relevantes de la British Olympic Association -BOA-.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry, le definió en el comunicado oficial como una figura que “dedicó toda su vida al servicio del deporte y del movimiento olímpico” y como “un firme guardián de la integridad”, al subrayar su papel en los Juegos, en el deporte limpio y en el desarrollo de atletas de todo el mundo. Esa valoración resume el alcance de un dirigente cuya huella se repartió entre la ampliación del programa olímpico, la política institucional del COI, la candidatura de Londres 2012 y uno de los ciclos más delicados del antidopaje internacional.
Del bádminton al COI: una carrera con impacto estructural
Antes de consolidarse en los despachos del deporte internacional, Reedie había sido jugador nacional e internacional de bádminton con Gran Bretaña en la década de 1960. Tras su etapa competitiva, inició su recorrido como gestor en la Scottish Badminton Union y en 1981 fue elegido presidente de la IBF, desde donde lideró la campaña que acabó situando al bádminton en el programa olímpico de Barcelona 1992, uno de los cambios más visibles de su legado en la estructura de los Juegos.
Su entrada en el COI llegó en 1994, y desde entonces fue acumulando peso en distintos órganos de decisión. Formó parte de la Junta Ejecutiva entre 2009 y 2012, ocupó la vicepresidencia entre 2012 y 2016 y trabajó en comisiones como Marketing, Programa Olímpico, Ética y las de evaluación o coordinación de ediciones como Atenas 2004, Pekín 2008 y Río 2016. Ese recorrido le situó durante más de dos décadas en espacios donde se cruzaban la gobernanza, las candidaturas y la evolución del propio sistema olímpico.
Londres 2012 y la gestión de una etapa decisiva
Otra de sus áreas de influencia estuvo en la BOA, que presidió entre 1992 y 2005. Durante esa etapa desempeñó un papel central en la candidatura que llevó los Juegos a Londres 2012, y más tarde fue director del comité organizador entre 2005 y 2012. Sebastian Coe, que encabezó aquella estructura organizativa, resumió ese peso en su homenaje al afirmar: “Sin Craig y su liderazgo en la British Olympic Association, quizá nunca habríamos conseguido el derecho a organizar Londres 2012”.
En 2013 fue elegido tercer presidente de WADA y le correspondió pilotar la agencia durante uno de los episodios más complejos para la credibilidad del deporte internacional: la revelación de la manipulación sistemática del sistema antidopaje en Rusia. El COI destacó que atravesó aquel periodo apoyándose en su capacidad diplomática, mientras varios de los homenajes publicados tras su fallecimiento recordaron que su mandato coincidió con el debate sobre la respuesta internacional al dopaje de Estado y con la recomendación de excluir a Rusia de los Juegos de Río 2016, una petición que el COI no asumió plenamente.
Reconocimientos y el perfil que deja en el olimpismo
El movimiento olímpico y las instituciones británicas formalizaron ese recorrido con varias distinciones. Reedie recibió la Orden Olímpica en 2023 durante la 141ª Sesión del COI en Mumbai, fue nombrado Commander of the British Empire -CBE- en 1999, fue armado caballero en 2006 y alcanzó el rango de Knight Grand Cross -GBE- en 2018. Como muestra de respeto, el COI anunció además que la bandera olímpica ondeará a media asta durante tres días en Olympic House, en Lausana.
Las reacciones publicadas el lunes añadieron a ese perfil institucional una dimensión más personal. La actual presidenta de la BOA, Katherine Grainger, sostuvo que “pocos conocían mejor el movimiento olímpico y menos aún lo sirvieron con tanta distinción”, mientras Coe le describió como “mentor, sabio consejero, asesor apasionado y gran amigo”, antes de añadir que era “un deportista de corazón, pero con la mente y la tenacidad de un político”.
