Yomif Kejelcha, una obra de ingeniería para mirar al récord del maratón
Javier Nieto
mayo 1, 2026

Yomif Kejelcha debutó en maratón en Londres con una marca de 1:59:41, terminó segundo tras el keniano Sabastian Sawe y firmó la segunda mejor marca mundial de la historia en la distancia. El etíope, de 28 años, rompió la barrera de las dos horas en su primer maratón y convirtió su estreno en una de las mayores irrupciones recientes del atletismo de fondo.

El propio Kejelcha reconoció después que ni siquiera había imaginado un debut de esa dimensión. «Realmente me siento genial, estoy muy feliz. Estoy muy orgulloso de mí mismo, de mi entrenador, de todo mi equipo», aseguró tras una carrera que no había visualizado por debajo de las dos horas. «Quería correr en mi mejor marca, pero mi mente no estaba preparada para las dos horas. Solo ocurrió y estoy muy feliz», explicó.

Un debut preparado en solo 11 semanas

Detrás del plan nutricional y fisiológico de Kejelcha estuvo Santa Madre, una marca de suplementación deportiva de alto rendimiento integrada en la empresa ilicitana We Are Unusual. Con solo 10 empleados, la compañía trabaja con deportistas de élite desde un enfoque que combina nutrición personalizada, monitorización fisiológica, desarrollo de productos, control de cargas y asesoramiento de rendimiento, siempre en coordinación con el entrenador y el entorno técnico del atleta. Según explicó Alfonso Beltrá, CEO y cofundador de Santa Madre, el atleta arrastraba una tendinopatía en la rodilla cuando el equipo empezó a trabajar con él en Etiopía, lo que obligó a intervenir antes de poder completar una preparación específica. El proceso quedó reducido a 11 semanas, un margen muy corto para adaptar a un atleta de pista y medio fondo largo a los 42,195 kilómetros.

Beltrá definió el plan como «una obra de ingeniería». El equipo controló durante la preparación su temperatura corporal, saturación de oxígeno, pulsaciones, respiraciones por minuto, gasto calórico, alimentación, analíticas de sangre cada tres semanas y coordinación de cargas junto a su entrenador. «Lo teníamos todo estudiado», explicó el responsable de Santa Madre, que también destacó la importancia de ganarse la confianza del entorno del atleta: «Su entrenador ha sido muy inteligente y ha visto que el atleta mejoraba, y cada vez nos ha dado más margen para trabajar».

El planteamiento incluyó incluso una estrategia distinta antes de la salida. Kejelcha no desayunó de forma convencional porque el equipo preparó una bebida rica en carbohidratos para reducir la carga digestiva y llegar con los depósitos llenos. «Buscábamos que su estómago estuviera vacío y la carga digestiva fuera cero», señaló Beltrá.

La carrera que se decidió en 11 segundos

Londres también confirmó que Kejelcha podía competir de tú a tú con el mejor maratoniano del momento. Sabastian Sawe ganó con 1:59:30, once segundos por delante del etíope, después de una carrera en la que ambos se empujaron hacia una frontera inédita. «A veces dos atletas que se encuentran muy fuertes no logran que algo suceda, pero ahora está ocurriendo», valoró Kejelcha. «Correr es ayudarse uno al otro. Nosotros pudimos correr más rápido y lo hicimos».

El final dejó además una lectura agridulce para su equipo. Kejelcha no pudo coger dos bidones durante la carrera y, según los cálculos de Santa Madre, esa pérdida de hidratos pudo condicionar el último kilómetro, cuando el atleta intentó cambiar de ritmo y se quedó sin energía. Beltrá relató que, al cruzar la meta, el etíope no sabía todavía que había bajado de las dos horas y lo primero que hizo fue pedir perdón: «Lo siento, me he equivocado: no he podido coger los dos bidones y me he quedado vacío en el kilómetro 41. Esta carrera la hemos perdido». Minutos después empezó a ser consciente de que había hecho historia.

De la pista al maratón: la evolución de un atleta diferente

La irrupción de Kejelcha en Londres no nació de la nada. El etíope ya había sido olímpico en 10.000 metros en Tokio 2020 y París 2024, doble campeón mundial indoor de 3.000 metros en 2016 y 2018, plata mundial al aire libre en 10.000 metros en Doha 2019 y Tokio 2025, campeón de la Diamond League y plusmarquista en otras distancias.

Una transición que el propio Kejelcha admite ya no parece reversible. «Ya he competido en pista y no voy a volver», afirmó, convencido de que la ruta le ofrece un nuevo territorio competitivo. También dejó abierta una ambición mayor después de su debut en Londres: «La verdad es que creo en mí. Quizás un día pueda correr por debajo de 1:58». Con 28 años, una preparación específica de solo 11 semanas y un primer maratón en 1:59:41, el etíope queda situado como uno de los atletas con margen real para volver a acercarse al récord mundial de Sabastian Sawe.