Jane Channell, el ‘corazón’ del skeleton canadiense
Javier Nieto
junio 18, 2026

Jane Channell ha anunciado su retirada del skeleton después de 15 años en un deporte que exige lanzarse de cabeza por el hielo a velocidades que pueden acercarse a los 140 kilómetros por hora. La canadiense, olímpica en PyeongChang, Beijing y Milano Cortina, se despide a los 37 años con cuatro medallas en Copa del Mundo, un Globo de Cristal de bronce, una plata mundialista por equipos y un peso que fue más allá de los resultados dentro del programa nacional de Canadá.

“Estar dentro de un deporte tan exigente físicamente durante 15 años es mucho tiempo y siento que ahora es el momento adecuado para seguir adelante”, explicó Channell en el comunicado de Bobsleigh Canada Skeleton. La decisión, como muchas retiradas, fue complicada y meditada. “El skeleton es mi familia. Por eso es tan difícil alejarme y por eso me ha costado tanto asumir esta decisión. La comunidad que tiene ahora mismo el programa canadiense es única. Con todos los altibajos y con todo el apoyo recibido, tanto el visible como el silencioso, ha sido un viaje inolvidable”, añadió.

“Ayúdame a volar”: una pérdida convertida en impulso

Channell nació y creció en North Vancouver, British Columbia, y durante su infancia se definía como “la tímida”. El deporte apareció pronto como un espacio natural: jugó al baloncesto, al fútbol, al softball y corrió en pista. Más adelante, en Simon Fraser University, se consolidó como velocista y también compitió con el equipo universitario de softball. “Vivo el momento. No dejo nada pendiente. No tengo arrepentimientos. Vivo en voz alta”, escribió en su propia biografía, una frase que ayuda a entender la forma en la que terminó construyendo su carrera.

En su cuarto año universitario, su novio murió de forma repentina y Channell encontró en la pista una vía para atravesar aquella pérdida. “Cuando entrenaba y competía a máxima velocidad era cuando me sentía libre. Esa sensación fue la que me salvó y me ayudó a volver después de la devastación”, contó. La idea de “Ayúdame a volar” resume esa parte de su historia: correr, empujar, deslizarse y competir no fueron solo gestos deportivos, sino una forma de seguir avanzando después de un golpe personal.

De la pista al hielo

El skeleton entró en su vida antes de que ella supiera que terminaría siendo olímpica. Vio la competición de Salt Lake City por televisión junto a su abuelo y él le dijo que quienes hacían aquello estaban “locos”. A ella le ocurrió lo contrario: entendió que era algo que quería probar. Años después, el oro de Jon Montgomery en Vancouver terminó de despertar esa atracción por un deporte construido sobre la precisión, el riesgo y la adrenalina.

Tras graduarse en 2011 con un Bachelor of Science en Geografía Física por Simon Fraser University, se trasladó a Whistler casi por impulso para sumergirse por completo en el skeleton. Trabajó y entrenó a tiempo completo durante dos inviernos, entró en el equipo canadiense de desarrollo en su segundo año y después se mudó a Calgary para continuar el camino con el resto del equipo. Su pasado como velocista encajó con una disciplina en la que la salida explosiva puede marcar una carrera antes de que el trineo alcance la parte más técnica del recorrido.

Podios, Juegos Olímpicos y una carrera de 15 años

Su progresión internacional fue rápida. Ganó la general de la North American Cup en la temporada 2012-13, pasó por la Intercontinental Cup y llegó a la Copa del Mundo. En 2015 firmó uno de sus primeros grandes avisos al terminar cuarta en el Campeonato del Mundo, a solo 0,06 segundos del podio en su debut en la cita. En la temporada 2015-16 logró sus primeros podios en Copa del Mundo, terminó tercera en la clasificación general y recibió un Globo de Cristal de bronce como una de las mejores especialistas del circuito.

A lo largo de su carrera, Channell sumó cuatro medallas en Copa del Mundo, con platas en Park City y Whistler y bronces en Königssee y Winterberg. Su mejor resultado olímpico llegó en PyeongChang 2018, donde fue décima y destacó por sus tiempos de empuje. En Beijing 2022 terminó 17ª y en Milano Cortina 2026 volvió a representar a Canadá, con un 18º puesto individual y un 15º en el evento mixto. También consiguió una plata en el Campeonato del Mundo de 2020 en la prueba mixta junto a Dave Greszczyszyn, una medalla que recuerda como uno de sus momentos favoritos porque llegaron como claros aspirantes secundarios y terminaron a solo 0,01 segundos de la victoria.

Más allá de la línea de meta

Su despedida también habla de liderazgo. Channell pensó que 2022 podía ser su último año, pero decidió continuar porque no quería dejar el skeleton canadiense en la situación en la que se encontraba entonces. “Había mucho cambio, pero fue muy gratificante formar parte de todo eso”, explicó. En ese ciclo hacia Milano Cortina 2026, ayudó a acompañar a atletas jóvenes, a ordenar estándares de desarrollo y a construir una cultura de exigencia, responsabilidad y equipo dentro del programa nacional.

Joe Cecchini, director de alto rendimiento y entrenador jefe del programa nacional de skeleton, la definió como “el latido de nuestro programa durante muchos años”. Channell también lo explicó desde otro lugar: “Podría haber seguido más tiempo y habría sido más que capaz de deslizarme, pero si lo hacía siento que estaría bloqueando ese siguiente paso para los atletas que vienen por detrás y que ahora merecen esa oportunidad. No quiero hacer eso”. Su retirada cierra una carrera con tres Juegos Olímpicos y podios internacionales, pero también una historia que empezó en la velocidad de una pista de atletismo y encontró en el hielo una forma de volar.