Los JJOO de Chile 2036: obstáculos a superar y ganar por sorpresa
Juan Antonio Belmar
junio 5, 2024

“Nuestro país tiene las condiciones de organización, la capacidad de gestión y el liderazgo internacional para albergar eventos deportivos de nivel mundial. Por eso, anuncio que iniciaremos el camino para que Chile sea por primera vez en su historia, candidata a sede de los Juegos Olímpicos 2036”. Con estas palabras, en medio de su cuenta pública a la Nación, el presidente chileno Gabriel Boric sorprendió con la postulación y el más ambicioso de los anuncios realizado en medio de su extensa alocución en el salón de honor del Congreso Nacional.

Pese al impulso de algunos para instalar la idea por el «exitoso desarrollo» de los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y de que no se puede calificar al anuncio de sorpresivo -ya que Boric había mencionado la idea de postular a los JJOO con anterioridad- ahora sí se materializa como planificación de Estado las gestiones para aspirar a ser sede. Incluso con la cuota de épica incluida en el propio mensaje presidencial: «Sabemos que no será fácil competir con las grandes potencias del norte global, pero tal y como la generación del Mundial del 62, los invito a soñar alto y unirnos en este hermoso desafío».

Por su parte, el Ministerio del Deporte, encargado de implementar el anuncio presidencial, fue el primero en reaccionar: “Y así, como el año pasado iniciamos la postulación a los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales, que se resolvió a nuestro favor, ahora el país iniciará este proceso de largo aliento», precisó Antonia Illanes. Al entusiasmo de la secretaría de estado se sumó la reacción del Comité Olímpico de Chile (COCH) a través de su presidente Miguel Ángel Mujica: «No solo debemos pensar en un plan para la organización de los Juegos, sino que debemos dotar de mayores recursos al deporte de alto rendimiento y a las federaciones. No tiene sentido pensar en unos JJOO sin prepararnos deportivamente«. En lo práctico, agregó Mujica, será la comunicación oficial al COI de la intención de albergar la cita olímpica de 2036 para luego “iniciar un proceso de diálogo para encauzar la candidatura”.

LOS RIVALES DE CHILE

En Chile, más allá de la sorpresa inicial, existe conciencia que el camino al margen de largo, como dijo el presidente, será extremadamente dificultoso por al menos un par de factores. El primero tiene que ver con la contundente competencia que la postulación de Chile ya tiene hoy en día, sin perjuicio de candidaturas que aún se puedan sumar. Hasta el instante hay 7 aspirantes con el país sudamericano incluido: Turquía, Indonesia, Polonia, India, Qatar y su vecino Arabia Saudí. No es un secreto que el favorito de todos son los qatarís, y ahora se suman los sauditas, sin olvidar una posible postulación conjunta de los dos países árabes.

LOS 13.000 MILLONES PARA EMPEZAR

El segundo factor es, obviamente, el económico. Los JJOO de Tokio, de acuerdo con el balance financiero del director ejecutivo del certamen, fue de 13.600 millones de dólares (US$ 7,700 aportados por las arcas públicas y US$ 5.900 por el Comité Organizador).

Las cifras en las últimas décadas no han variado mucho. De acuerdo con el estudio de la plataforma Statista el gasto en la organización de los Juegos Olímpicos de Río 2016 fue de alrededor de US$13.700 millones, mientras que en el caso de Londres 2012 fue de aproximadamente US$15.000 millones. Es cierto que algunos afirman que la inversión valdría la pena, pues, supuestamente esos costos se anularían si se tienen en cuenta factores como el retorno debido al turismo, publicidad y la inversión en infraestructura pública, entre otros. Sin embargo, las cifras esconden una realidad comprobada por un estudio realizado en 2016 por la Universidad de Oxford: «Los Juegos Olímpicos registran el mayor sobrecoste medio de cualquier tipo de megaproyecto. Además, los sobrecostes se dan en todos los Juegos, sin excepción; en ningún otro tipo de megaproyecto ocurre lo mismo». Agrega además que «el 47% de los Juegos tienen sobrecostes superiores al 100%».

«Mi consejo sería que una vez que terminemos estos Juegos exitosamente, deben comenzar a colocarse la siguiente meta. Y entre ellas podría estar unos Juegos Olímpicos u otros eventos de este carácter», esta fue la sentencia del presidente del COI, Thomás Bach, en su visita a Santiago con motivo los Panamericanos 2023. Este impulso inicial a atreverse a ir por “algo mayor”, fue recogido literalmente por el director de Corporación de los Juegos, Harold Mayne Nicholls, en lo que para muchos fue simplemente un exceso de entusiasmo. Hasta ahora, en que el propio primer mandatario le ha dado carácter oficial a la propuesta.

Las voces críticas al anuncio presidencial apuntan a simples “fuegos artificiales” ante una opción con nula posibilidad de éxito, como también a enumerar la larga lista de urgencias de un país aún con demasiados bolsones de pobreza como para darse “gustitos de rico”. Lo que no se puede desconocer es que solo el anuncio de la candidatura, independientemente del resultado final de la misma, ya abre una perspectiva bastante más generosa de la habitual en la expectativa de los próximos presupuestos de deportes, como, asimismo, enriquece la proyección futura de un Santiago que en 2041 celebrará su quinto centenario. El tiempo irá dando respuestas para un camino que recién se inicia, el más empinado esfuerzo conjunto que el olimpismo y el Estado chilenos hayan emprendido en su historia.

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