SportsIn entrevista en exclusiva a Mohammed Jalood (1961, Babilonia, Irak), presidente de la Federación Internacional de Halterofilia desde 2022 y reelegido para el periodo 2025-2029. Exatleta, entrenador, árbitro y dirigente, el iraquí ha liderado una transformación con la que la IWF intenta dejar atrás una de las etapas más complicadas de su historia.
Jalood habla de una federación que ha reforzado sus estructuras, entregado su programa antidopaje a una organización independiente y ampliado la presencia de los atletas en sus órganos de decisión. El siguiente paso será consolidar esa recuperación, encontrar nuevas fuentes de ingresos y demostrar que la halterofilia merece conservar su lugar dentro de unos Juegos Olímpicos cada vez más exigentes.
Una federación debe ser más que una organizadora
El presidente de la IWF considera que las expectativas del Movimiento Olímpico hacia las Federaciones Internacionales serán mucho mayores durante la próxima década. Organizar campeonatos y establecer las reglas de cada deporte ya no será suficiente. “El Movimiento Olímpico espera, con razón, que las Federaciones Internacionales sean algo más que organizadoras de competiciones. Debemos ser socios de confianza que demuestren una gestión sólida, responsabilidad financiera, integridad, innovación y relevancia para la sociedad”.
En el caso de la halterofilia, ese proceso comenzó tras las elecciones de 2022. “Hemos reforzado nuestras estructuras, modernizado la Constitución, situado a los atletas en el centro de la toma de decisiones y reafirmado nuestro compromiso con la integridad. Al mismo tiempo, debemos hacer nuestro deporte más atractivo, conectado digitalmente y sostenible desde el punto de vista comercial”.
Jalood cree que las federaciones ya no serán juzgadas únicamente por sus resultados. “También lo serán por la responsabilidad con la que dirigen sus deportes y por su compromiso con el desarrollo sostenible del Movimiento Olímpico”.

Recuperar una credibilidad perdida
La halterofilia ha atravesado durante los últimos años una crisis que llegó a poner en duda su permanencia en los Juegos Olímpicos. Para Jalood, la principal enseñanza de aquella etapa resulta clara: “La credibilidad nunca puede darse por sentada. Nuestro deporte ha demostrado que un cambio real es posible cuando existe una determinación colectiva. Desde 2022, la IWF ha asumido una profunda transformación cultural basada en la transparencia, la responsabilidad, la integridad y la inclusión”.
Las reformas de la estructura interna, la creación de un programa antidopaje independiente y la cooperación con los diferentes actores del deporte han cambiado la forma de trabajar de la organización. “Ahora no estamos centrados en reparar el pasado, sino en construir un futuro más sólido. La confianza se gana cada día mediante las acciones”.
El presidente insiste en que estas reformas no pueden limitarse a cumplir unos requisitos impuestos desde el exterior. “El buen gobierno no es un proyecto con una fecha de finalización. Es un proceso continuo”. La IWF revisa periódicamente su Constitución para adaptar sus normas a las nuevas exigencias de transparencia e integridad, pero Jalood concede la misma importancia al comportamiento diario de sus dirigentes. “Las decisiones deben reflejar nuestros valores de manera constante y todos deben comprender que la responsabilidad se aplica por igual. Cuando el buen gobierno se convierte en la forma habitual de trabajar, en lugar de ser un simple ejercicio de cumplimiento, pasa realmente a formar parte de la cultura de una organización”.

El reto de depender menos de los Juegos
La transformación debe alcanzar también al modelo económico. Los ingresos procedentes de los Juegos Olímpicos continúan siendo fundamentales para numerosas Federaciones Internacionales, aunque la IWF quiere construir una estructura más diversificada y resistente. “Estamos desarrollando nuevas oportunidades comerciales mediante patrocinios, marketing, alianzas más sólidas y una mayor implicación de los atletas. También reconocemos que mejorar la presentación de nuestro deporte es esencial para aumentar su valor comercial”.
La digitalización ocupará un espacio central. Jalood considera que una relación más directa con los aficionados puede ampliar las audiencias, aportar valor a los patrocinadores y sostener el crecimiento de la halterofilia en diferentes regiones. “El deporte no puede depender únicamente de la tradición. Las organizaciones deben innovar, adoptar la comunicación digital, reforzar las alianzas comerciales, involucrar a los atletas y crear experiencias atractivas para los aficionados”.
Ese desarrollo comercial, advierte, seguirá dependiendo de la reputación de cada organización. “La credibilidad y una gestión sólida son esenciales porque generan confianza entre patrocinadores, medios audiovisuales y grupos de interés. El crecimiento sostenible exige equilibrar los valores deportivos con las prácticas empresariales modernas, manteniendo siempre a los atletas en el centro”.
Innovar sin perder la esencia
La IWF trabaja también en nuevas formas de presentar sus competiciones. El objetivo es facilitar su comprensión, mejorar las retransmisiones y crear formatos capaces de atraer a públicos menos familiarizados con la halterofilia. “La innovación debe mejorar el deporte sin dejar de respetar sus tradiciones. Estamos invirtiendo en una mejor presentación, una presencia digital más sólida y nuevos formatos que hagan la halterofilia más fácil de seguir y más emocionante para los espectadores”.
Una de las primeras pruebas será la competición por equipos mixtos que se experimentará en Lausana durante agosto. “Creemos que formatos como este pueden aumentar el interés de los aficionados sin alterar la esencia de nuestro deporte”.
La tecnología deberá servir además para enriquecer las retransmisiones, construir nuevas narrativas y facilitar la interacción con aficionados de todo el mundo. La IWF confía en que esa evolución ayude también a atraer nuevos socios comerciales.

Las federaciones nacionales y los atletas
Jalood sitúa a las federaciones nacionales como una pieza fundamental de cualquier estrategia de crecimiento. “Son nuestros socios más importantes. La IWF aporta la visión global, pero nuestras federaciones miembro hacen realidad esa visión dentro de sus comunidades”.
El diálogo debe permitir que las políticas internacionales tengan en cuenta las diferencias entre continentes y regiones. “Nuestra fortaleza reside en una comunidad presente en los cinco continentes. Mantener una cooperación estrecha con las federaciones nacionales seguirá siendo fundamental para el futuro de la halterofilia. Los atletas deben estar en el centro de todo lo que hacemos”.
La Comisión de Atletas de la IWF es elegida por los propios deportistas y renovará sus miembros durante los Campeonatos del Mundo de 2026 en Ningbo. Tres representantes forman parte del Comité Ejecutivo y del Congreso con pleno derecho de voto. “Más allá de las competiciones, las Federaciones Internacionales deben proteger a los deportistas mediante entornos seguros, programas de integridad, formación, apoyo profesional después de la retirada y oportunidades para participar en la dirección de su deporte”.
La integridad como condición para sobrevivir
La lucha contra el dopaje continúa siendo el principal indicador de la recuperación de la IWF. “La integridad debe seguir siendo nuestra máxima prioridad. Uno de nuestros mayores logros durante los últimos años ha sido el éxito del programa antidopaje, especialmente gracias a nuestra estrecha colaboración con la International Testing Agency”.
Jalood considera que los controles independientes y los procesos transparentes han permitido recuperar parte de la confianza perdida. “Estos esfuerzos, unidos a una estructura sólida y a una verdadera rendición de cuentas, demuestran que la IWF está comprometida con la protección de los atletas limpios y con el mantenimiento de la confianza del Movimiento Olímpico”.
Brisbane 2032 como confirmación definitiva
La presencia de la halterofilia en Brisbane 2032 tendrá para la IWF un significado que supera la propia competición. “Oceanía es, en muchos sentidos, un hogar natural para nuestro deporte. En las islas del Pacífico y en el conjunto de la región, la halterofilia tiene una tradición y una importancia cultural únicas. Este legado compartido representa un vínculo común para la comunidad deportiva del Pacífico y convierte Brisbane 2032 en un reconocimiento especialmente significativo a la pasión que despierta la halterofilia”.
El objetivo será llegar a esos Juegos con las dudas sobre su futuro definitivamente superadas. “Me gustaría que los miembros del COI dijeran que, después de Brisbane 2032, la halterofilia se ha ganado plenamente su lugar en los Juegos Olímpicos y ha justificado su permanencia dentro del programa y del Movimiento Olímpico. Queremos demostrar cada día que somos un socio fiable, bien gestionado y con visión de futuro. Nuestro compromiso con la integridad, la innovación, la representación de los atletas y el desarrollo global refleja los valores del Movimiento Olímpico”.
El éxito más allá de las medallas
La IWF quiere ampliar también la influencia de la halterofilia fuera de sus grandes campeonatos. “El papel de una Federación Internacional es cada vez más amplio. El éxito incluye desarrollar a los atletas, promover la integridad, apoyar a las federaciones miembro, avanzar en sostenibilidad, igualdad de género e inclusión, aumentar la participación y generar un impacto social”.
Entre esas iniciativas se encuentra el Equipo de Refugiados de la IWF, mientras la organización ultima una política integral de sostenibilidad. “La halterofilia ocupa un lugar único más allá de la competición. Como una de las expresiones más fundamentales del rendimiento físico, desempeña un papel esencial en el desarrollo de la fuerza en casi todos los deportes”.
Dentro de diez años, Jalood espera poder definir a la organización con una frase: “La IWF es una Federación Internacional moderna, fiable e innovadora que sitúa a los atletas en primer lugar, actúa con integridad e inspira fortaleza en todo el mundo”.
Su mensaje para quienes asumirán ese futuro mantiene el mismo principio que ha guiado la recuperación de la federación: “Liderad con integridad, respetad a vuestros rivales y no dejéis nunca de buscar la excelencia. El éxito no se medirá únicamente por los podios, sino por el impacto positivo que nuestro deporte produzca en las personas, las comunidades y el Movimiento Olímpico”.
